A Jehová he puesto siempre delante de mí; Porque está a mi diestra, no seré conmovido. Se alegró por tanto mi corazón, y se gozó mi alma; Mi carne también reposará confiadamente;
Source record 14337 · SHA-256 2855f525558a…
Meditación
En la penumbra de los tiempos difíciles, encontramos una narrativa que nos conmueve y nos desgarra por igual: la de un padre amoroso y entregado que, en la película "La vida es bella", guía a su hijo a través de los horrores del Holocausto. Con la inventiva de un juego surgido de su imaginación, el padre logra que su hijo se distraiga de la cruel realidad que les rodea. El niño, absorto en las ocurrencias de su padre, escapa de la tragedia diaria que le acecha. La clave de su supervivencia emocional radica en mantener su mirada en su padre, sin desviarla hacia el caos que les envuelve.
De manera similar, como hijas de nuestro Padre Celestial, tenemos la capacidad de sobrellevar las aflicciones de este mundo caído. Fijamos nuestra mirada en Él para encontrar esperanza, protección, consuelo y orientación. Sin importar los desafíos, no apartamos nuestros ojos de Dios. Con la vista puesta constantemente en Él, las situaciones más insoportables se vuelven llevaderas. Nuestro enfoque no recae en las circunstancias adversas, sino que encontramos deleite en Él, tanto en los momentos de júbilo como en los de tribulación. Es en este enfoque divino donde hallamos la fortaleza para transformar el dolor en alegría, y la incertidumbre en paz.
Reflexiona
- ¿Qué ha ocupado la mayor parte de tu atención hoy?
- ¿Qué recordatorio de la presencia de Dios puedes incorporar a tu noche?
Oración
Padre amado, Tú eres mi fortaleza y mi sabiduría. Gracias por tomarme de la mano y guiarme a través de los tiempos desafiantes. Ayúdame a ser valiente, tal como me has mandado. Confío en que junto a Ti, mi Dios, todas las cosas son posibles. Con un corazón lleno de fe y esperanza, elevo esta oración en el nombre de Jesús. Amén.
Continúa tu ritmo con la Palabra