Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.
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Meditación
A menudo relegamos ciertos pasajes bíblicos a momentos específicos del año, como si su verdad fuera estacional y no eterna. Pero la palabra de Dios, como su amor, no conoce de estaciones ni calendarios. Fue en un momento de búsqueda y estudio cuando el libro de Isaías se abrió ante mí, y las palabras que tantas veces resonaron en navidades pasadas cobraron un nuevo significado.
Hablamos del Consejero Admirable, de aquel que con sabiduría infinita nos guía en cada paso. No hay laberinto de la vida que su luz no pueda iluminar, ni pregunta cuya respuesta no repose en su corazón. Él es Fuerte Dios, poderoso en obras y maravillas, cuyos planes son inmutables ante el asombro de la creación.
Es Padre Eterno, promesa de un amor que trasciende el tiempo, un refugio constante en cada amanecer y anochecer. Y es Príncipe de Paz, aquel que en medio del tumulto del mundo y las tormentas del alma, ofrece un descanso que calma y restaura.
Estas promesas no están limitadas a un solo día, sino que son faros de esperanza para cada momento del año. Así que mientras avanzamos en este día, recordemos que Él es fiel a lo que dice ser, y que su verdad es nuestra compañera constante. Te animo a que, así como estas palabras han cobrado vida en mi corazón, busques tú también escrituras que sean faro y guía para el día de hoy.
Reflexiona
- ¿Qué puedes entregar en vez de llevarlo contigo durante la noche?
- ¿Qué recordatorio de la presencia de Dios quieres conservar al descansar?
Oración
Amado Señor, gracias por ser nuestro refugio y fortaleza, por estar con nosotros y no contra nosotros. Te pido que, sin importar lo que este día me depare, siempre recuerde la paz y esperanza que me ofreces. Ayúdame a ser un instrumento de tu amor, para compartir estas verdades con aquellos que las necesiten. Que pueda ver tu mano en cada detalle y sentir tu presencia en cada paso. En el nombre de Jesucristo, Amén.
Continúa tu ritmo con la Palabra