Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; Y salva a los contritos de espíritu.
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Meditación
En momentos de desolación, cuando el dolor se torna abrumador, es fácil sentirse sumida en una soledad profunda. Sin embargo, querida hermana, quiero recordarte que no estás sola. Eres un tesoro para Dios, y Él camina contigo. El Espíritu Santo ha sido enviado para consolarte y guiarte a través de estas pruebas. Dios prometió que jamás te dejaría ni te abandonaría. Apóyate en Él, querida hermana. Abre tu corazón ante su presencia; no hay sentimiento que Él no comprenda ni carga que no pueda llevar.
No dudes en buscar a tu pastor o a una amiga de confianza en el Señor. Permite que el amor de Dios te alcance a través de su iglesia, la familia que Él te ha brindado. El aislamiento no sanará tu corazón quebrantado. Busca a alguien que sea un guerrero de oración y pídele que interceda por ti. Confía las piezas de tu corazón a Dios. Él tiene el poder para restaurarlo y devolverte la paz que anhelas.
Reflexiona
- ¿Qué puedes entregar en vez de llevarlo contigo durante la noche?
- ¿Qué recordatorio de la presencia de Dios quieres conservar al descansar?
Oración
Oh Señor, Tú eres mi escudo y mi gloria, Tú levantas mi cabeza. Clamo a Ti, y desde tu monte santo me respondes. Gracias, infinitas gracias, por acercarte cuando me acerco a Ti. Te ruego que sanes mi corazón y restaures mi espíritu. En el nombre de Jesús. Amén.
Continúa tu ritmo con la Palabra