No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.
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Meditación
Iniciar un viaje es un acto de fe. Al final, reflexionamos, pero es en el entretiempo donde experimentamos crecimiento. Es el punto en nuestro proceso donde lo inesperado pone a prueba nuestra determinación, o donde lo que hemos ignorado ya no puede ser eludido. El entretiempo es cuando el trabajo arduo se torna pesado, o lo que anhelamos parece estar lejos.
Mi fascinación con este entretiempo tiene un propósito. Mi edad proclama la temporada del atreverse a ser uno mismo en la mitad de la vida, pero mi deseo es mantener a Cristo en el centro de todas mis empresas.
Si te encuentras en medio de alcanzar una meta, sabrás que el punto medio de una buena obra es un imán para el cansancio, pero la gracia de Dios nos invita a continuar. A seguir creyendo en sus promesas. Es la manera de maximizar el entretiempo.
En el tiempo adecuado, el tiempo de Dios, habrá una cosecha si no nos rendimos. Ya sea que estemos en medio de algo desordenado o tratando de mantener lo que es magnífico, necesitamos su sabiduría para nuestros próximos pasos.
Afortunadamente, Dios nos otorga la gracia para crecer. A medida que nos dedicamos a Su obra, Él nos ayuda desde el comienzo hasta el final.
Reflexiona
- ¿Qué puedes entregar en vez de llevarlo contigo durante la noche?
- ¿Qué recordatorio de la presencia de Dios quieres conservar al descansar?
Oración
Amado Dios, fortaléceme para toda buena obra. No deseo cansarme en medio del camino y rendirme no es una opción. Por fe, vislumbro una cosecha. Que seas glorificado en cada fase de mi trayecto. En el nombre de Jesús, Amén.
Continúa tu ritmo con la Palabra